
En el estudio para la Hoja de Ruta de la Transición Energética de Colombia a 2050, del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) y Enel Colombia, se consignan los escenarios necesarios para alcanzar la carbono neutralidad en el sector de energía. ¿Cuáles son?
Según el documento, los análisis presentados buscan ilustrar la naturaleza de la transición energética en Colombia e identificar los caminos de acción para hacerla realidad.
Se trata de un proceso complejo en el que un sistema sujeto a múltiples incertidumbres debe cambiar estructuralmente en menos de tres décadas para asegurar que la producción y el consumo de energía que hoy se basan en los combustibles fósiles puedan alcanzar la carbono neutralidad.
De acuerdo con el CREE y Enel Colombia,lograrlo requiere actuar de manera decidida en múltiples frentes y bajo la coordinación de una Estado que sea capaz de dar las señales de política pública para que pueda hacerse a mínimo costo, con eficiencia e incorporando criterios de equidad.
Es por esto que ambas entidades presentan algunas principales acciones para alcanzar la carbono neutralidad en 2050 a mínimo costo.
Según Enel Colombia y el CREE, se espera que estas propuestas sean la base para una discusión nacional que permita darle realismo y credibilidad a la política de transición energética en Colombia y asegurar la adecuada coordinación de esfuerzos entre quienes tienen la responsabilidad de sacarla adelante:
La disminución en las emisiones de gases efecto invernadero por uso de energía en el país se logra, en una gran medida, por la electrificación masiva de los usos finales. Esta electrificación junto con el crecimiento de la demanda lleva a la necesidad de multiplicar cinco veces nuestra capacidad de producir energía eléctrica con muy bajas emisiones para 2050.
Esta rápida expansión, además de poner presión en el lado de la generación eléctrica, tiene que estar acompañada de grandes transformaciones y aumento de capacidades instaladas en la transmisión, la distribución y la operación del sistema, incluyendo la participación activa de la demanda.
Los cambios requeridos son transformacionales y no incrementales, por lo que los sistemas de transmisión, distribución, operación y los consumidores deben prepararse para expandir sus capacidades mucho más allá de pensar en refuerzos puntuales de la infraestructura.
Asegurar la disponibilidad del gas para la transición. Uno de los resultados a subrayar en este Estudio de análisis de escenarios de descarbonización y sus implicaciones para el sector de energía fue identificar la importancia del gas natural para la transición energética y valorar la su contribución a trayectorias de mínimo costo.
El gas natural es el puente entre los combustibles con alta intensidad de carbono a aquellos denominados limpios. La participación del gas natural en la canasta energética, en volúmenes y porcentaje en 2040 es más alta que la que se tiene en el 2020.Asegurar la oferta interna mediante el desarrollo de nuevas reservas, y en algunos casos facilidades de importación, y de la infraestructura asociada es fundamental.
Este combustible es esencial para garantizar la confiabilidad del suministro eléctrico mientras se desarrollan nuevas tecnologías que aporten a la firmeza y flexibilidad requeridas; avanzar en la descarbonización del sector industrial, y como materia prima de procesos de manufactura y refinación; sustituir combustibles líquidos en algunos nichos de transporte, como el de carga pesada y contribuir con mejoras en calidad del aire; mantener una opción atractiva en precios en los consumos de edificaciones.
Y aportar en soluciones descentralizadas de producción conjunta de energía; y contribuir a la reducción de consumos de leña no sostenible en el sector residencial rural cuando sea eficiente.
Asegurar la adopción oportuna y a gran escala de las tecnologías bajas en carbono. Uno de los principales motores de la transición energética es la tecnología.